viernes, 9 de octubre de 2015

SL.

Salta, grita, corre y grita otra vez. Siéntete vivo. Sal de tu rutina, atrévete a empezar una aventura. Deja de caminar, para y mira hacia arriba. ¿A dónde quieres llegar?

Tus objetivos están ahí, esperándote, tú sólo tienes que trazar el camino hasta ellos. ¿Radio? ¿Espectáculo? Como si son malabares con monos del Amazonas (o monas). AHORA puedes conseguirlo. No te digo que será fácil, te digo que será real. Tienes un potencial tan infinito como quieras que lo sea, sólo necesitas dar el paso adelante.

Quiero que sepas que tomes el camino que tomes no lo vas a tomar solo. Aunque sea tu camino, tienes un ejército de personas dispuestas a ir a la guerra por ti. Tal vez no nos veas a diario, tal vez algunos vivamos lejos, pero no cambia la realidad. Te apoyamos, desde distintos puntos de la península y de una forma tan sincera como real.

Tienes intención de grabar un vídeo, pero te trabas al ponerte a ello. ¿Recuerdas mi consejo? Un amuleto, un objeto pequeño que te haga sentirte más cómodo con la situación. Es un vídeo importante, sobretodo para ti. No lo dejes para mañana. ¡Grábate hoy! Una, dos, tres, mil veces si lo necesitas, hasta que te sientas satisfecho con el resultado. Va a merecer la pena, estoy segura. Sólo con que te escuche una persona ya merecerá la pena que hables, y te juro que yo quiero escucharte. Tienes mucho que decir, muchas experiencias que te respaldan y mucha gente a la que puedes impulsar a conseguir  sus metas. Pero antes de todo ello, el primero que tiene que ir a por todas eres tú.

El protagonista eres tú y sólo tú. Ni los seguidores, ni yo, ni nadie. TÚ. ¡¡¡Siéntete orgulloso!!! Eres el único protagonista de tu vida, el único que puede cambiar el guión cuando le de la gana y el único que decide hacia donde encaminar la historia. El resto somos figurantes. Saca pecho, sonríe y coge tu cámara, que tienes mucho que enseñar al mundo, S.

Un besazo enorme de esta pequeña sinvergüenza norteña.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Basura

No sé que es.
Si es el tiempo lejos de casa, el tiempo lejos de ella, o qué, pero hoy la vida no sabe igual que otros días. Hoy todo me sabe como cuando muerdes un limón pocho. No sabría ni explicar por qué. No es a o b, es todo el abecedario danzando por mi cuarto como si fuera su territorio.

He tenido una discusión que creo que ha sido la gota que ha colmado el vaso, pero el problema real no es esa gota, es que el vaso estuviera lleno.

Claro, dibujar y escuchar música melancólica no ayuda, sólo me reafirma en mi soledad, pero bueno, tampoco tengo ganas de más. Es que realmente no tengo ganas de nada más que de volver a mi casa, tumbarme en mi cama e hibernar ahí.

Por no tener ganas, no tengo ganas ni de escribir más.
Agur.

viernes, 11 de septiembre de 2015

Ni puta idea de como titular esto.

Curioso.
Hasta hace nada el mundo era muy grande y yo muy pequeña. Me movía por los recovecos por los que nadie pasea su mirada, demasiado focalizada en el centro. Invisible, iba y venía. Sin llamar la atención, sin ser nadie, siendo yo.
No era desagradable, de hecho te da cierta libertad para actuar al margen de las opiniones de aquellos que sólo te ven cuando la periferia de su campo visual tiene la desgracia de toparse contigo.

Pero todo cambia. El mundo sigue agrandándose, pero aprendes a crecer a la vez que él. Dejas de ser invisible, y empiezas a ser el proyecto de la persona en la que te quieres convertir. Por fuera eres la misma. Misma ropa, mismo peinado, misma forma de hablar y andar... Es más bien una sensación interna. Ya no me escondo de mí misma, ni me da vergüenza la mayoría de cosas que antes sí. Ya no siento que me muevo por donde nadie mira, simplemente no me importa dónde mire la gente, me muevo por donde a mí me da la gana.

Creces, y creciendo aprendes a crecer.
Siempre he sabido qué quiero estudiar y siempre me he esforzado para llegar a dónde estoy hoy. Pero he decidido que voy a dejar de estudiar. Sí, definitivamente lo dejo. Voy a dedicarme a aprender. No quiero ser buena estudiante, quiero ser buena médico. Y lo voy a conseguir.
Porque me da igual las horas que tenga que emplear, porque aunque haya dejado atrás mucho (muchísimo), sé que va a merecer la pena.

No se trata simplemente de obtener un título, se trata de entender que eso lo he conseguido yo, con mi esfuerzo y mi tiempo.

Me viene a la cabeza la imagen de un novatillo que acaba de aterrizar en la ciudad donde estudio. No sé por qué, pero tengo en mi cabeza una...mmm... situación hipotética, por llamarlo de alguna manera, y es que llegada la última semana de mayo, cuando nos dan las notas, que el novato me llame y me diga "lo he conseguido".
Es una tontería, no tiene nada que ver conmigo en un principio, no es de mi familia y no le conocía hasta hace una semana... Pero tiene un factor, un componente o un "X" que me impulsa a impulsarle. Es jodidamente curioso. No quiero que cometa errores que yo cometí, y cometí muchos.
Me estoy planteando enseñarle esto, pero me da mucho reparo, no es algo que me guste enseñar más allá de este blog perdido por internet. Ya veré qué hago.

Cambios. El año pasado me vinieron muchos seguidos (demasiados) y me adapté como pude. Leyendo mierdas que escribí por aquella época veo el miedo que tenía. Todo era tremendamente grande y difícil. O así lo veía yo. Pero aunque cambió todo muchísimo, la que más cambió fui yo. Al fin y al cabo entre tanto cambio me acabé dando cuenta de que estar en el ojo de un huracán que parece que va la hostia de rápido te da la oportunidad de aprender a manejar el viento a tu favor y acabas viendo que ese huracán no era tan grande, simplemente yo era pequeñaja.


viernes, 21 de agosto de 2015

Qué te calles!

Y en efecto, me callé. Por eso escribo.

Hace tres meses mi mejor amigo entró en una especie de espiral autodestructiva-depresiva importante. Hace mes y medio se autolesiona. Iba en aumento a una velocidad de vértigo; de hecho, he temido por su vida más de una vez. Le he arrastrado al médico de cabecera, al psiquiatra y al psicólogo varias veces y tras tanto tiempo a aceptado hacer psicoterapia, aunque obligado por mí.

Esa es la versión corta. Esa es la versión en la que no se aprecian todas las llamadas telefónicas de horas, en las que me decía que se cortaba, que le escocían las heridas, que por más que le pidiera que parara siempre me decía que no era suficiente. Tampoco se aprecia el miedo que tuve una noche que me pidió que le llevara a urgencias y lo único que pensé en los eternos 20 minutos que tardé en llegar a su casa fue "no lo hagas, hoy no te mueras".
En esa versión corta, no se ven las discusiones que he tenido con mi pareja porque le cuesta comprender por qué me desvivo por ayudar a una persona aunque no obtenga ningún resultado a pesar de mi esfuerzo.

Con esa versión se puede hacer uno la idea de los cortes que tiene él en los brazos, pero no se ven los cortes que ha supuesto todo esto para mí. No se ven porque no están en mi piel como los suyos.

Mis cortes sangran cuando él me dice que quiere acabar con todo y suicidarse, cicatrizan un poco cuando veo que mejora, pero se abren de nuevo siempre, tarde o temprano. Esos cortes no se ven, sólo se sienten.

Me ha dicho mil veces que no soy ni seré suficiente para sacarle del pozo en el que se ha metido, que le da igual salir o no, que le da igual todo. Me ha dicho tantas cosas que me han afectado por dentro que no soy capaz de contarlas, pero sí he sido capaz de disimularlo, incluso de achacarlo a su estado y "obviarlo" aunque dejen cierta huella. Pero hoy me ha derrumbado por completo.
Hoy él estaba mal. Su ex (un importante desencadenante de esta etapa suya) está con otra persona, y a pesar de que llevaba una minitemporada mejorando y parecía que iba encaminado a salir de todo esto, hoy ha recaído y de qué manera. Se ha cortado, apostaría mi brazo a que ha estado muy pero que muy mal esta tarde. No me ha dejado ayudarle lo más mínimo, lo cual aunque me frustre, respeto. Pero cuando le he intentado echar una mano, sacarle de eso, me ha contestado "que te calles!". Simplemente eso, que me callara. Probablemente sea lo único que no me haya dicho ya, pero hoy he comprobado que era mi talón de Aquiles. Que me calle...

Y en efecto, me he callado. Han pasado diez horas de eso. No sé nada de él desde entonces. Pero creo que no quiero, tampoco.

Estoy enfadada, triste, decepcionada, herida y preocupada, todo a la vez y todo provocado por la misma persona. Le prometí que no le iba a abandonar, y nunca incumplo mis promesas, pero me niego a ser el saco de boxeo de nadie. Ya no. Ya estoy harta. No puedo sacar a alguien de ningún pozo si cada vez que lo intento, él mismo corta la puta cuerda. No puedo.

Tanto tiempo, tanto hecho y todo a la mierda con tres palabras. Me siento lo más estúpido del mundo.
Que sí, que le comprenda, que él no está pasando por un buen momento y tal... pero joder, yo también he tenido malos momentos y de alguna manera intento no hacer daño a quien me apoya.

Teme quedarse solo y le he prometido que yo no me voy a ir, pero no va a dejar de sentirse solo si pega en la cara a todo el que intenta acercarse a ayudar.

No sé, me canso, me quemo, me frustro... pero sé que voy a seguir ahí. Ahora de otra forma, está claro. Lo primero, porque este "que te calles" me ha abierto los ojos (de un ostión, sí, pero bueno) y lo segundo, porque me vuelvo a vivir a la ciudad dónde estudio, y no es la misma que mi ciudad natal. Esto implica distancia que salvar y tiempo que dedicarle.

Cuando volví a mi ciudad, en mayo, empezaba todo esto y tenía la esperanza de que en estos meses pudiera conseguir ayudarle lo suficiente como para que cuando me volviera a mi otra ciudad, pudiera volverme tranquila, sabiendo que está bien. Eso no va a ocurrir,  a pesar de que lo haya intentado.

No voy a arriesgar más, no voy a poner más carne en el asador, porque no vale para nada. Voy a permanecer ahí, esperando su llamada o la llamada a su funeral, no lo sé. Pasiva, porque siendo activa  no he conseguido absolutamente nada. Si me necesita, voy a estar. Pero no voy a tirar de él hacia arriba a no ser que él me lo pida.

"Que te calles!"... Y en efecto, me callé... Pero eso me dio tiempo para pensar.

lunes, 22 de junio de 2015

Un esguince divertido.

Tengo un esguince crónico en el tobillo derecho y hace dos noches decidió hacer acto de presencia. Haciendo mucho el mono de fiesta me esguincé de nuevo. Era la una de la mañana y calculaba que me quedaban unas 6 horas hasta volver a casa entre unas cosas y  otras como mínimo. No iba a dejar que me jodiera la fiesta, ni a mí ni a la gente que iba conmigo. Así que bailé a la pata coja, rídicula y patética, pero que me quiten lo bailao' (literalmente)

A la mañana, volviendo a casa no podía ni apoyar el pie, dolía como si se me estuviera cayendo a cachos el muy perro. 

Volviendo por mi calle no podía aguantar la risa. Es ese momento en el que el dolor es tal que o lloras hasta deshidratarte o te descojonas de tu torpeza, y opté por la segunda opción. He de admitirlo, fue divertida la noche. Me lo pasé genial, aunque ahora mi tobillo compita con mi cadera en anchura. 

La faena es que me voy de viaje en tres días, así que me atiborraré a ibuprofeno, me bañaré en trombocid y me quedaré adherida a mi tobillera, pero no me lo pierdo ni muerta. 

Este post no es literario, ni poético, ni melancólico, ni filosófico. Es biográfico, y provocado por el aburrimiento, en gran parte.


viernes, 19 de junio de 2015

Crueldad a puñados

Madrugar me viene bien. Aprovecho más el día y la luz. Mi epífisis lo agradece y todo (chiste de estudiante de medicina, es malísimo)

Me estoy dando cuenta de que soy muy cruel, pero me hace mucha gracia serlo. Ayer hablando con un amigo por teléfono, solté cada perla por la boca que bien podría haberme envenenado si me llego a tragar alguna de las palabras que dije, y hoy igual. Estoy sembrada.

Tengo material para escribir algo bonito en breves, pero lo que no tengo hoy es sensibilidad. Se me ha agotado estos días, hoy me toca estar satírica, así funciona el negocio.


jueves, 18 de junio de 2015

Sensación rara.

Es curioso. Llevo un par de días con una sensación rara. No sabría definirla en una palabra, la verdad, pero es algo así como... desconcierto y decepción mezclados con preocupación.
Hoy no ha sido un buen día, y ha aflorado. No debería haberlo hecho pero... no lo puedo predecir.
Son varios los motivos de esto que escribo. Uno, es la indecisión de las asignaturas optativas que he tenido que coger para el siguiente curso de la carrera, es una tontería, pero la página web de mi uni deja mucho que desear y lo que me estoy jugando no es poco.
Otro motivo, probablemente el de mayor peso, es la sensación de que me conozca una persona más que yo a él.
Me explico, confío en él, más de lo que puedo imaginarme, pero sé que él sabe más de mí que yo de él. Él es más reservado aunque más extrovertido. Parece contradictorio, pero es así. Yo no me abro tan fácil a la gente, pero con él es distinto, desde el principio fue distinto. Recientemente le he descubierto algo así como un baúl de los recuerdos cuya existencia sabía, pero desconocía su contenido. Me sentí bien haciéndolo, porque sentía que no quería que hubiera nada de mí que no pudiera compartir con él, pero también me quedé pensativa. ¿Él, de tener algo parecido a su baúl de los recuerdos, me lo enseñaría?
Le gusta mantenerme con intriga, mosquearme y reírse de mi reacción ante la frustración que me provoca no poder saber algo que me interesa, pero ¿cuánto de esa afición suya por mantener mi curiosidad es simple juego y cuánto es un mecanismo de... defensa?
Quiero saberlo todo de él. Sonará controladora, o lo que os apetezca, pero no es con esa intención en absoluto. Es por pura curiosidad. Y quiero que lo sepa todo de mí. Pero a la vez me da miedo.
Es un miedo que se esfuma en cuanto sonríe, pero reaparece en cuánto me da por pensar estas cosas.
Tengo la sensación de que le cuesta mostrarme aspectos suyos que a mí no me importa que conozca de mí. No sé si me explico bien, o sólo me entiendo yo misma.

No debería estar dándole vueltas a estas tonterías, sino a todas las cosas que ha hecho por mí hoy, pero no puedo evitar esta sensación rara.

martes, 16 de junio de 2015

Pasado.

Quedó en el pasado. Tantas historias, tantos momentos y tantas miradas, todas en el pasado. No es malo, todo lo contrario. Es a donde pertenece. Pero que sea pasado no significa que no sea importante.

Es importante porque de no haber ocurrido todo aquello, yo hoy sería otra persona, no estaría ni dónde estoy, ni con quién estoy. Miro hacia atrás y veo un camino tortuoso lleno de errores, pero de alguna manera la suma de todas esas curvas se ha convertido en una línea curiosamente recta hacia él. 

Agradezco todo aquello, aunque desde fuera parezca que no, que yo decidí romperlo todo.
Las apariencias engañan, y las mías no son una excepción. 

lunes, 15 de junio de 2015

Microduelo.

Mire a donde mire
veo fuego.
Vaya por donde vaya
piso con miedo.

Toque lo que toque
cede ante mi roce.
Viva lo que viva
viviré herida
hiriendo la vida
de todo aquel que me conoce.




Is that alright?

Juega, y jugando le mata. No lo entiendo. ¿Si le quiere o le ha querido, por  qué quiere verle sufrir? Es tan ambigua que me cuesta darle un voto de confianza y pensar que tal vez sus intenciones no sean tan negras como las consecuencias de sus actos, pero me lo pone difícil.

Me llama, cada día con una novedad. Ese es el problema. No debería tener novedades sobre ella.

Si echas a alguien de tu vida, sé consecuente con tus decisiones. No puedes tirar de una cuerda que tú misma has querido romper. Y menos cuando el otro extremo está atado a su cuello. ¿No se da cuenta de que le está ahogando?

Verle así me mata, pero más me mata no poder hacer nada para ayudarle. He pensado en llamarla, quedar con ella, aunque no la conozca, me da igual, y preguntarle sin rodeo alguno "¿para qué?". Pero sé que no puedo, porque no confío en que ella vaya a recapacitar sobre el daño que le hace, y por lo tanto dudo mucho que fuera a mejorar la situación.

¿Y eso está bien?

sábado, 13 de junio de 2015

Baaack!!

Volvemos!!

He estado de exámenes y luego me he tomado una temporada de vacaciones, vagancia y mucha calma, que viene bien. Vuelvo, poco a poco voy a intentar retomar la costumbre de escribir con cierta regularidad (no soy capaz de decir cuánta, pero se intentará)

Saluuuudos ~

lunes, 4 de mayo de 2015

Estresssssss

Es curioso, cuanto más estresada estoy, más necesidad tengo de... expresarme.
Estoy de exámenes, lo cual implica reclusión social y muchas horas en el escritorio, lo que me deja poco tiempo libre, pero es ahora cuando me da la venada cantarina, y me dedico a pegar voces independientemente de la hora que sea o de la cantidad de apuntes que tenga que comerme.

He decidido empezar a grabarme cantando, motivada por un amigo mío, que se dedica a la música y ha decidido echarme una mano. Estoy ilusionada, no porque vaya a llegar a ninguna parte cantando, tampoco lo voy a hacer escribiendo, pero me gusta, me hace sentirme libre.

Estoy buscando retos, canciones que me exijan subir la voz hasta donde no llegue, para aprender a llegar. Estoy aprendiendo a modularme, saber subir, pero también bajar...

Cuando acabe los exámenes tengo 10 días de vacaciones antes de empezar otro proyecto que también me tiene ilusionada. En esos 10 días espero poder trabajarme alguna canción potente, o limar alguna que ya tengo empezada.

No sé muy bien por qué pongo esto en el blog, la verdad, supongo que lo estoy usando como forma de desahogarme a las 3.30 de la mañana, insómnica perdida y agobiada. En cualquier caso, es hora de seguir intentando dormir.
Saludos!

miércoles, 15 de abril de 2015

Héroes.

Podríamos ser héroes.
Por poder,
podríamos hasta creerlo.

Destinados a destrozar
nos admiramos con la belleza
del arte,
de amarte
aunque ciegue.

Y no importa si vas
si vienes,
si vuelvo,
vuelo,
si es viernes.

Me inundan,
gritando entonadas
arrancadas de las cuerdas de mi boca.

Me ahogo entre mis paredes,
oprimida en mi propia vida.

Por esa necesidad de gritarlo,
por los que se atreven a expresarlo,
porque podríamos ser héroes,
porque por poder,
podríamos hasta creerlo.

domingo, 12 de abril de 2015

Puñales traicioneros.

Al final, tu camino te lo labras tú. Por mucho que te digan "estoy a tu lado", sólo lo cumple aquel que te agarra de la mano aún cuando no tienes fuerzas de levantar la vista para mirar quién es.
El mundo está lleno de falsedades: falsas esperanzas, falsos amigos, falsas personas, falsos sentimientos. Hasta que llega la realidad, te da en la cara y te das cuenta de que eres una más de un montón, de que te han utilizado como a todos, porque el mundo se divide en dos facciones: los que van a su bola y los que les ayudan a los demás a ir a su bola.
Y por mucho que te digas a ti misma que a partir de ahora irás a lo tuyo y pasarás del resto, ese dolor de sentirte objeto más que sujeto sigue ahí, y ni se va ni se irá.
La realidad está formada de cuchillos esperando tu espalda. Descubres que poca gente es lo que ves de ellas, y cuando alguien cercano a ti es quien sujeta el mango del puñal que descubres que te acaba de atravesar, duele más la indiferencia de sus ojos que la herida.
Pero no pasa nada, cada uno se labra su camino y yo sé que voy acompañada por un ángel negro en el mío. Eso sí, con forma equina.

Mata tanto como sueña.

Sangre,
gotas que se derraman
sigilosas,
se esconden de las miradas.

Huyen,
conscientes de la culpa
que su rastro arrastra.

Sufren,
confusas al comprobar
las manchas que su tacto plasma.

Arrancan lágrimas
de ojos cristalinos.
Aplastan esperanzas
de corazones mal cosidos.

Corre, rueda,
ríe, vuela
pero mata
tanto como sueña.

viernes, 10 de abril de 2015

"Muerte, muérete"

Cayendo
llora en silencio
ardiendo entre olas, nadando entre fuego. 

Mirando sin ver
te encuentras enjaulada, 
atrapada en tu propio mundo,
gritando sin voz
llorando sin lágrimas
amando sin corazón. 

Quieres salir, 
no puedes. 
¿Cómo escapas de tu sombra?
¿Cómo renaces de sus cenizas?
¿Cómo despedirte de quien no te oye?

Muerte,
muérete. 

Vete, huye,
repulsiva arranca-almas

Vete lejos,
no vuelvas.
No vuelvas a convertir su recuerdo en dolor
después de haber sido su dolor nuestro recuerdo.
No vuelvas a mantener su vida en un hilo
siendo tú quien teje su tumba.

Vete, para siempre. 

Sé quién eres, 
eres la que mantiene en vela a quien añora de noche,
la que arranca el aliento de los más fuertes,
porque no te atreves a enfrentarte a los débiles.

Llévame, pero devuélvela. 
Vacía, sirvo de poco, 
pero ella era un pozo siempre rebosante de alegría. 

Mátame, o muérete,
pero deja de rodearme como un tiburón a su presa.

Te insinúas por las esquinas
apareces una y otra vez en mi vida,
de incógnito pero haciéndote notar.
Crees que no, pero sí, te noto. 
Llevártela era innecesario, 
pero eso ya lo sabías. 

Desaparece, porque ella no lo va a hacer
mientras yo siga mirándote a la cara
y dibujándote 
sonriendo

Esa asquerosa sonrisa irónica, 
desde arriba me mira y su mueca aumenta. 

Eres mi demonio personal.
Apareciste hace años, y no te vas a ir hasta que yo vaya contigo.
Hasta entonces
pienso evitarte tantas victorias como pueda. 


Quien crea el juego, crea la trampa. 

Ya falta menos!

Embutida en mi mundo de libros y estudios me doy cuenta de todo lo que dejo atrás sin querer, por avanzar. Y es que creo que la vida está hecha de elecciones diarias, pequeñas pero importantes todas ellas, porque lo que decides hacer hoy, no lo vas a poder cambiar. No vas a volver a vivir un HOY como el de ahora. Mañana será mejor o peor, según lo que decidas hoy.
Es curioso, cuanto menos.

Es estúpido, pero de alguna manera echo de menos lo que era hace un año, por ejemplo. Era algo que aborrecía, pero era fácil serlo. Ahora soy lo que quiero, pero mantenerme ahí es difícil, requiere mucho de mí, y a veces duele darte cuenta de todo lo que no podré volver a ser.

La cuesta final se acerca, se nota, y no sé si llevo la carrerilla que necesito para subirla sin caerme, pero lo que si sé es que voy a intentar darlo todo para seguir avanzando. Tengo la capacidad, y más importante, las ganas y la gente que me apoya.

Por si algún estudiante me lee, a por todas, que nosotros podemos.

jueves, 2 de abril de 2015

Live it.

Hoy tengo ganas de vivir, de comerme el mundo y no dejar una sola miga.
Hoy es uno de esos días en los que sabes que nada va a salir mal, por el simple hecho de que hoy no toca. Hoy toca vivir, como si no hubiera un mañana, como si entre todos los segundos que forman el día no encontraras un hueco para aburrirte.
Hoy, por alguna extraña razón, quiero sentirme viva y joven, que para algo estoy aquí. Si me vida se redujera a lo que muchos pretenden que se reduzca, sería tremendamente superficial. Tengo la auténtica suerte de saber que, por mucho que intenten encerrarme, nunca van a conseguirlo, porque mientras yo me sienta libre, lo seré.

Más aún, no sólo soy libre, sino que me acompañan personas increíbles. Hacen mi vida más bonita, casi sin querer, están ahí y sin darse cuenta me apoyo en ellos cada día, entre risa y risa, entre broma y broma, me doy cuenta de que son maravillosos.

Estoy escuchando Self Esteem - The offspring, y no sé por qué esa canción me da ganas de moverme, correr, gritar hasta no tener voz y saltar, aunque su letra no transmite eso precisamente xD. Me dan ganas de tirarme al mar en pleno abril, de hacer volteretas en la arena aunque se me quede pegada en el cuerpo después.

¿No queréis estar vivos?

martes, 31 de marzo de 2015

Tramo final.

Las horas me ahogan,
me oprimen,
risueñas me miran
mientras pasan.

El reloj se escapa,
corre,
pero parece que vuela.
Vuela a ras de suelo,
suelo que parece que quema.

Mis pies se arrastran,
cansados del camino,
de la línea recta que más curvas esconde,
de las horas muertas que más vida llevan,
del tiempo cruel,
del cruel gesto risueño en la cara del amigo traicionero.


lunes, 23 de marzo de 2015

Día gris.

Típico día gris, que estás asqueada del mundo que te rodea.
Veo buitres haya donde mire.
Siempre preparados para chuparte la sangre,
pedirte favores
y reclamar tu tiempo,
pero nunca dispuestos a darlo.

Me da asco el mundo,
hoy por lo menos.

Cansada de darlo todo en vano,
de luchar contra titanes,
de nadar contracorriente.

Quiero dejarme llevar, pero sé que no puedo.
No aún por lo menos.
Necesito hacer el último esfuerzo,
pero se prolonga más de lo que creía.

Acaba, pero no acaba de acabar.
Empieza, pero no acaba de llegar.
Expectante, presionada,
la vida detrás de la ventana
aparece como una utopía
que risueña me mira
pero saltando se aleja.

Involucrarme de más,
recibir de menos.
Rutina.

Soñar de más,
vivir de menos.
Pesadilla.

Un picor de garganta me avisa
que tal vez mi cuerpo no aguanta.
Sin prisa,
con risa irónica me miro al espejo,
siendo consciente de que dejo de ser ese reflejo
cuando muero por vivir,
o cuando por vivir, vivo muriendo.

jueves, 19 de marzo de 2015

Viajera viajando

El paisaje avanza en mi contra, 
para variar. 
Los árboles corren hacia mí, 
pero pasan de largo.

Miro el mundo a través de la ventana, 
transcurriendo su curso como si nada. 
El mundo hace su vida ahí fuera
y yo, 
no. 

Yo no hago mi vida ahí fuera, 
pero aquí dentro tampoco. 
No está allí del todo,
pero tampoco está aquí. 
¿Emigrante o desterrada?

Las dos caras de la misma moneda, 
complementarias,
inherentes la una a la otra,
pero opuestas. 

Él quiere alejarse de su hogar, 
yo acercarme al mío. 
Ambos confluyen en un punto:

el nuestro. 

viernes, 13 de marzo de 2015

There's you in everything I do.

Su ausencia quema,
pero por más agua que eche no cesa.

Su voz me llama,
pero sus palabras me alejan.

Mantengo la esperanza de no haberle perdido,
pero he perdido mucho.

Sus demonios,
nuestros demonios,
no se van, ni lo harán nunca.

Pude ayudarle, y lo hice
pero no fue suficiente.
Nunca lo es.
Nunca lo será.

Le maté por dentro,
sentí cómo su corazón se hacía pedazos,
cómo sus lágrimas brotaban,
como si llevaran ahí retenidas años.
Lo llevan, de hecho.
Pero yo las frenaba.

Quiero poder ayudarle,
pero no puedo,
y menos cuando soy yo la causa de su dolor.

Tóxica,
corrosiva,
un chupito de ácido clorhídrico.
Poco a poco
y pico a pico
mato.

jueves, 12 de marzo de 2015

Radicalmente humanos.

Tenemos la cruel tendencia a marcar.
Marcamos objetos, animales, personas y situaciones como negativas y positivas.
Somos blanco o negro, pero proclamamos una escala de grises tan ficticia como hipócrita.
¿Por qué el blanco es bueno, o el negro malo?
¿Qué otorga lo negativo a lo negro y al revés?

Tal vez suene a tópico, pero fijaos en el ying y el yang. No hay grises, pero hay equilibrio.
La rueda rodará mientras sus radios se mantengan.

Ayer oí que las personas no somos radicales por naturaleza. Estaban hablando sobre los extremistas de alguna ideología o religión. La persona que lo ha dicho recibió rápidas respuestas, todas más agresivas de lo que considero que merece una afirmación así.

Me dio qué pensar. Realmente, todas las personas somos tan extremas y tan neutralmente naturales a la vez... Un extremista de una religión o una ideología cree, "a ciencia cierta" por llamarlo así, que lo que sea en lo que crea ES cierto, sin género de duda. Me da igual hablar en términos de religión, de política, o de lo que queráis. Pensad en el ejemplo que más os apetezca. Pero para ellos, las personas que no tenemos esa ideología, somos los radicales, que están equivocados pero aún así mantenemos nuestras posturas contrarias en mayor o menor medida a lo que ellos AFIRMAN que es cierto.

Es curioso, no?

Considerarnos a nosotros "normales" por no tener una filosofía radical es tan radical como sus ideas extremas. Claro, todo esto hay que embutirlo en un contexto. En el contexto en el que se desarrollan radicalismos, tal vez nosotros,  "los normales" seríamos sus "radicales". En nuestro contexto, ellos son los radicales.

Creo que la clave del equilibrio entre todas las posturas es el entender eso, respetar sus posturas, compartir opiniones pero no dejar que ello nos lleve a odiar. Por opuestas que sean dos filosofías, tú no eres una filosofía, sino una persona.

Soy feminista, por ejemplo. Y un día me preguntaron si me podía llevar bien con un machista. Dije que no sabía, dentro del machismo hay muchas personas. Probablemente tendría (y he tenido) problemas en determinadas conversaciones en las que disentiríamos, algunas actuaciones que criticaríamos el uno del otro, pero ni él ni yo somos nuestras filosofías, sino personas, y no veo por qué si una persona te cae bien, os tiene que separar una filosofía. Eso, es radical.

Ante todo, somos humanos.


Q.

Queremos ser queridos sin querer,
fortuito,
pero lo buscamos.

Queremos querer sin perder,
seguro,
sin arriesgarnos.

Queremos poder queriendo,
pero no podemos querer
sin perseguir lo que quieres.

Querer, al fin y al cabo,
es entender
que pudiendo elegir para ti
siempre elegirás para él.

Quiero,
pero queriendo,
entiendo que al querer me arriesgo.
¿Pero saben qué?
Quiero arriesgarme a querer,
porque si no quiero,
por dentro siento que me muero.

-Karou.

Inspirémonos.

La presión que ejercen los folios en blanco de mis compañeros la puedo oler hasta yo.
Estamos en clase, en antropología, que es básicamente una clase para orientar nuestro pensamiento.
Mejor dicho, para orientarnos a pensar. Quien más, quien menos, se ha parado alguna vez a pensar en profundidad temas más o menos triviales. Cada uno tiene el grado de profundidad mental que tiene, pero digo yo que hasta al más superficial tiene que haber algo que le revuelva por dentro.

Pero por mucho que aprendamos a pensar, si se estruja como si fuéramos limones, ocurre lo que veo ahora en clase, que los folios les gritan. Rasgan el papel con los bolis, por inercia casi, porque ninguno tiene cara de estar dentro de lo que están escribiendo, el que escribe algo. Si buscas algo auténtico, tiene que venirte sólo, tienes que inspirarte, notar por dentro un impulso de querer sacarlo fuera incluso sin saber muy bien cómo.

Cuando me ocurre eso, dibujo, escribo o, en menor medida, saco fotografías. Si estoy en un ambiente íntimo, incluso canto. Pero el origen de todo ello es siempre la inspiración.

miércoles, 11 de marzo de 2015

Inicios

Este blog lo he abierto básicamente para cuando me entren mis venadas pseudofilósofas, poder plasmarlas.

Cuando escriba alguna estaré encantada de recibir comentarios contestando o aportando opiniones.

Un saludito!